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En primera instancia, estamos ante una historia de periodistas
00:10 domingo 19 abril, 2026
Colaboradores
“Juana”, que se estrenará en circuitos comerciales esta semana, luego del recorrido festivalero de rigor, en Morelia para empezar, es el debut como director del cine de Daniel Giménez Cacho, de sobra conocido en su calidad de actor teatral, televisivo o cinematográfico, y con un buen camino andado también como director escénico. Para decirlo como va: un debut notable, con lo que termina por ser una película hecha de varias capas, así como tienen que ser todas las buenas películas. En primera instancia, estamos ante una historia de periodistas. Eso es la protagonista de la historia: una reportera de raza, obsesiva como todos sus colegas cuando son dignos del título, que, a pesar de todos los peligros que implica esa terquedad, no cede en la caza de un figurón de la política –va el spoiler– más que sospechoso de una larga lista de agresiones sexuales con grados de violencia no altos, sino altísimos. Lo que nos pone ante el tema central de “Juana”: la violencia, y una violencia no exclusivamente mexicana, pero sin duda muy mexicana, como es la violencia contra las mujeres, a la que se suman –van otros dos casi spoilers– la que se practica tan frecuente e impunemente contra los periodistas y la más común y más silenciosa, la violencia sexual dentro de las familias. Giménez Camacho se la juega en serio. Como resultará evidente, era fácil caer en el cliché, la denuncia fácil o el melodramatismo, tres vicios demasiado extendidos en el cine mexicano, hoy y siempre. Bueno: peligro sorteado, con creces. Aunque ser un actor de primera no te convierte de manera necesaria en un buen director de actores, no será una sorpresa que el elenco, todo, haga un trabajo de notable para arriba. Se ganan una ovación de pie Diana Sedano, extraordinaria en el papel principal, y Margarita Sanz como su madre, rota por alguna forma de demencia y víctima de también de la violencia, cierto que de manera no tan evidente. Propia, en cambio, no de sorpresa, dada su trayectoria, pero sin duda de atención, es la buena mano de Daniel para sostener el ritmo de la historia, contada con una intensidad realmente fuera de lo común. Durísima, sin excesos gráficos, con una violencia seca, implacable y dosificada muy hábilmente, impregnada de tristeza, precisa y al mismo tiempo llena de sugerencias en lo que toca a las tormentas psíquicas de sus personajes, “Juana” es una película con muchas profundidades, desafiante para el espectador por su falta de concesiones, pero, sin duda, más que digna de lanzarse a la sala cine. El que avisa –dicen, y disculparán el lugarazo común– no es traidor. Así que va el aviso. A Diana me unen vínculos familiares: es mi cuñada. De eso, por supuesto, no tiene la culpa. En cambio, sí que es responsable de su magnífico trabajo. Vayan a verla y díganme si no es cierto. POR JULIO PATÁN COLABORADOR @JULIOPATAN09 MAAZ