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De acuerdo con las estadísticas, es de esperarse que la elección convoque a alrededor de 50% de los votantes estadounidenses
00:10 lunes 26 octubre, 2026
Colaboradores
Es probablemente una cuestión de entusiasmo, o de irritación y hartazgo, tal vez. El hecho es que los demócratas están evidentemente mucho más optimistas respecto a las elecciones de medio término del próximo 3 de noviembre que sus contrapartes republicanas.
De acuerdo con las estadísticas, es de esperarse que la elección convoque a alrededor de 50% de los votantes estadounidenses, una cifra considerablemente alta en este tipo de comicios. Y en gran medida se debe al presidente Donald Trump.
El polémico mandatario estadounidense provocó en 2018, una asistencia de 50%, cuando en 2014 había sido solo de 34%.
En 2022, la participación volvió a caer, pero este año se espera de nuevo una asistencia considerable, motivada en gran medida por el entusiasmo que provocan encuestas que favorecen a los demócratas en general por 8%, aunque en muchas de las campañas que más llaman la atención esa ventaja se encuentre en los márgenes del error estadístico.
Por lo pronto, el voto adelantado, sea por correo o físicamente, superó los 8.5 millones de votos y, de acuerdo con estimaciones de empresas especializadas, 49% de los participantes son demócratas, 29% republicanos y 22% independientes.
Ciertamente, faltan dos semanas para la votación y hay muchos factores a tomar en cuenta, pero la realidad también es que muchos republicanos no parecen entusiasmados por sus candidatos o simplemente tienen fatiga de Trump, sus escándalos y sobre todo de promesas que consideran rotas en cuanto a economía y costo de vida, guerras en Medio Oriente y acusaciones por corruptela.
Para varios analistas resulta revelador que el presidente Trump se dedique a visitar estados tradicionalmente republicanos para tratar de energizar a una base que normalmente no necesitaba alicientes.
De hecho, hace seis meses, nadie esperaba que el mapa electoral estadounidense fuera tan amplio como aparece hoy, con estados tradicionalmente republicanos, aparentemente en juego, sea para puestos de gobernador, Senado o Cámara de Diputados.
Los demócratas sueñan ahora con la posibilidad de lograr más de 20 escaños en la Cámara de Representantes, cuando hace apenas tres meses se conformaban con seis; creen posible obtener la mayoría en el Senado, donde les bastaban cuatro para lograr la mayoría necesaria y evitar empates, que pudieran ser rotos por el vicepresidente de Estados Unidos, que a su vez es presidente del Senado y tiene voto de calidad.
Si esos sueños son correctos o no, hoy parecen posibles y hasta probables.
La realidad, o por lo menos eso es lo que dicen las crónicas políticas, es que algunos candidatos republicanos tratan de poner distancia sin romper con el mandatario, que según las encuestas es profundamente impopular.
La noche del lunes, el presidente Trump afirmó que si el Partido Republicano pierde las elecciones legislativas, el país arderá de la misma forma que Francia está en llamas por protestas. Y no está claro si se trata de una advertencia o de una amenaza.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1