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El gobierno utilizó la amenaza de aranceles para forzar a sus socios comerciales a firmar acuerdos económicos unilaterales
00:10 sábado 9 mayo, 2026
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De acuerdo con Stephen M. Walls, catedrático de la Universidad de Harvard y columnista de la revista Foreign Policy, desde la Segunda Guerra Mundial los mayores éxitos de política exterior estadounidenses han sido gracias al "poder blando" de la diplomacia, la economía y la cultura.
Pero los mayores fracasos han emanado del "poder duro", el de las armas.
Así que "una de las características más llamativas del enfoque de la administración (del presidente Donald) Trump en política exterior –no los fines elegidos, sino los medios preferidos– es su absoluta confianza en el poderío militar estadounidense y su casi total desdén por lo que el difunto analista Joseph Nye denominó 'poder blando'", escribió Walls.
Que esto afecta la posición internacional de Estados Unidos es cierto. Después de todo, hay un límite de tolerancia para insultos, amenazas, maltratos y todas esas actitudes que parecen haberse convertido en las herramientas de política exterior del gobierno Trump.
Claro que la fuerza arroja resultados en el corto plazo. Nadie quiere verse en el lado malo de un mandatario que ha probado una y otra vez estar convencido menos de la fuerza de la razón que de la razón de la fuerza.
Después de todo, su lema de campaña es hacer grandes otra vez a Estados Unidos. Aunque la realidad es que son la mayor economía y la principal potencia militar del planeta desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Pero eso no parece suficiente.
Peor aún, esas características le permiten una capacidad de coacción enorme.
Claro que los especialistas en geopolítica consideran que no hay razón para desdeñar el poder "duro", el basado en la fuerza de las armas. Walls señala, por ejemplo, que "es difícil tener mucho poder blando sin un poder militar sustancial que lo respalde", aunque se puede tener mucho poder duro y poco o ningún poder blando, como en su opinión lo ha demostrado la Rusia de Vladimir Putin.
Idealmente, opinó, un Estado desearía tener mucho de ambos, porque un gran poder blando implica que otros estarán naturalmente inclinados a hacer lo que uno desea y no será necesario usar el poder duro con tanta frecuencia.
Pero..."Bajo la administración Trump 2.0, la creencia de que el poder duro es suficiente es más que evidente. El gobierno utilizó la amenaza de aranceles para forzar a sus socios comerciales a firmar acuerdos económicos unilaterales y se comprometió a continuar con esta estrategia a pesar de la decisión de la Corte Suprema que los anuló", lamentó Walls.
En ese marco, no es de extrañar que muchos de los países considerados aún como aliados estadounidenses, sobre todo en Europa y Asia menor, comiencen a buscar caminos independientes.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE