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Alguien como Alexandria Ocasio, la juvenil diputada "neoyorrican" (puertorriqueña nacida en Nueva York) que desde su llegada al Congreso en 2019
00:10 viernes 20 febrero, 2026
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Si, como dicen los analistas tradicionales, la política de Estados Unidos es pendular, una cuestión de acción y reacción, sería posible que el próximo ocupante de la Casa Blanca sea una mujer de color, joven y abiertamente de izquierda moderada según los estándares internacionales, aunque extrema para la derecha de ese país.
Alguien como Alexandria Ocasio-Cortez, la juvenil diputada "neoyorrican" (puertorriqueña nacida en Nueva York) que desde su llegada al Congreso en 2019, en un escaño por Nueva York, se convirtió con otras tres jóvenes diputadas de izquierda y con raíces étnicas –somalí, palestina y afroestadounidense– en un equipo, una "escuadra" de debatidoras ágiles, bien preparadas para la era de las redes sociales y políticamente pragmáticas.
Pero la imaginación política se fijó en Ocasio-Cortez, ahora de 36 años y considerada como la heredera del senador Bernie Sanders, ya de 84 años, como el líder visible de la izquierda democrática en el congreso estadounidense y de cara a las elecciones presidenciales de 2028.
Al menos así se han visto las interacciones de Sanders y Ocasio-Cortez, que fue una de las primeras integrantes del grupo Socialistas Democráticos de América (DSA) en llegar al Congreso.
Ocasio, una mujer menuda y atractiva que alguna vez bailó unos pasos de salsa en los pasillos del Congreso, promueve una plataforma que incluye el apoyo a la democracia en el lugar de trabajo, seguro médico universal, universidades públicas gratuitas, garantías de empleo, un nuevo pacto ambientalista y la abolición del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE).
En principio, pues, está en el lado contrario a lo que representan el presidente Donald Trump y sus aliados, ahora en el poder.
Trump es en cierta forma resultado de la reacción contra doctrinas liberales como el libre mercado o las tesis de diversidad, inclusión e igualdad, que ofendieron a la derecha estadounidense y, junto con la elección del primer mandatario afroestadounidense, Barack Obama (2008-2016), no solo llevaron al país a una intensa reacción nacionalista que auspició el triunfo de Trump, en noviembre de 2016, y en alguna medida, la segunda, en 2024.
Los excesos del actual gobierno Trump, reales y percibidos, en especial una política migratoria con fuertes tintes raciales y un uso casi indiscriminado de la fuerza policial, pueden llevar a los votantes estadounidenses a buscar al otro extremo y pronunciarse por una mujer joven, de color, bilingüe y de izquierda democrática, pese a la tradicional animadversión a lo que suene "comunista".
Ciertamente, parece algo a muy largo plazo, pero la reciente aparición de Ocasio-Cortez en la Conferencia de Seguridad de Múnich y su intervención ahí, aunque vista con una dosis de escepticismo, pareció querer o no un intento de crear credenciales con vistas a una posible campaña presidencial.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE