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Previo al T-MEC, la viabilidad de la industria automotriz depende de la certeza jurídica
00:10 lunes 1 junio, 2026
Colaboradores
En el tablero de la alta competencia automotriz, relocalización de cadenas, y en la semana de reuniones de los equipos del titular de Economía, Marcelo Ebrard, y su homólogo Jamieson Greer, México mostrará que ha dejado de ser una plataforma barata de manufactura para convertirse en la sala de máquinas del mercado norteamericano. A las puertas de la revisión del T-MEC en junio, la viabilidad de la industria ya no depende sólo de las ventajas logísticas tradicionales, sino de la certidumbre jurídica frente a la irrupción de competidores externos. Ante tensiones comerciales, competencia asiática y transición tecnológica, las decisiones de inversión de las grandes corporaciones operan bajo una lógica estrictamente de mercado y rentabilidad global. Bajo este escenario, Duncan Aldred, presidente de General Motors Norteamérica, trazó una definición profunda sobre el peso estratégico del país. Tuve la oportunidad de escuchar de primera mano al directivo de GM, quien detalló que México no representa una periferia industrial, sino un centro de decisión comercial que hoy se ubica entre los cinco mercados con mayor volumen de ventas para la firma en el planeta. Esta posición obliga a observar la huella de manufactura mexicana, donde la compañía suma ya noventa años de operación, como el pilar de ingresos y ganancias de la región. Las cifras de cierre de año respaldan este dinamismo. El mercado automotriz en México consolidó la venta de 1.5 millones de vehículos ligeros, lo que representa un crecimiento anual de 1.3 por ciento y el mejor registro desde 2017. Por su parte, General Motors mantuvo el liderazgo absoluto en entregas dentro de Estados Unidos, registrando 2.9 millones de unidades vendidas y una participación de mercado del 17.2 por ciento. Esta evolución también revela una transformación en el perfil del consumidor mexicano, quien ha sofisticado su demanda migrando hacia segmentos de mayor valor agregado, conectividad y tecnología híbrida. Para marcas premium como Cadillac o líneas deportivas de alto rendimiento como Corvette, el mercado nacional muestra estabilidad y capacidad de absorción para modelos de alta gama. El cliente local ya no sólo busca precio; exige innovación y soporte técnico. También sobresale la referencia a la Fórmula 1 y al efecto de Sergio Pérez. México vive una etapa inédita de pasión por el deporte motor. La conexión emocional entre marca y afición puede traducirse en ventas, fidelidad y prestigio. En cuanto al T-MEC, Aldred defendió una renegociación favorable para Norteamérica. Su postura posee lógica, ya que resulta absurdo que actores externos obtengan ventajas superiores a las de socios regionales. Si México pretende mantener su posición en el top cinco global, la negociación del tratado comercial debe ser firme y técnica. El país cuenta con talento industrial, capacidad exportadora y peso comercial suficientes para exigir condiciones justas.