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Es increíble cómo el artista captó al detalle, justamente cual si se tratara de una foto de alta definición, esas mejillas coloraditas
00:10 viernes 16 enero, 2026
Colaboradores
El Doctor Patán sonrió complacido ante el modo en que retrataron al compañero senador, o sea, al compañero ex presidente del Senado. No me refiero, por supuesto, a la fotografía malintencionada del avión, esa en la que aparece, entre mantas, acostado, en un sueño profundo. Esa, por el contrario, me provocó una indignación al rojo vivo, de rabia revolucionaria y agravio popular. Es increíble la mala fe de la reacción; de los conservadores, que están, se sabe, moralmente derrotados.
Lograron que un compañero vinculado con las causas más nobles, un guerrero de las luchas sociales, un –me permito decir– prócer de la América Latina insurrecta, pareciera una víctima de lo que, según la mirada experta de aquí, su Doctor de cabecera, vendría a ser una mezcla de fentanilo y Tonayán, al 50%. No. Me refiero al retrato magnificente, notabilísimo, justérrimo, que desvelaron hace un par de días en la Cámara Alta.
Aquí su Doctor celebra que la austeridad republicana no haya alcanzado a la costumbre de retratar a los presidentes del Senado y sumarlos a una galería que por fin, con el compañero, alcanza la dignidad que le regatearon tantos líderes prianistas, sus antecesores en el cargo. Podría pensarse que, con las políticas de ahorro impuestas por el Ex Quinto Presidente Más Popular del Mundo, los retratos, en adelante, darían su lugar a una foto hecha con el teléfono y una impresión ampliada de las del famoso Paseo de las Facultades, a la entrada de CU. Benditamente, no.
Se hizo el desembolso, como es debido, y el resultado es extraordinario. Resulta maravilloso lo que pueden hacer 27 mil pesos, que nos informan los medios que fue el precio de esa obra de arte. Digno hijo del espíritu bolivariano, el camarada sonríe, me parece, a la posteridad, al futuro luminoso que nos espera a todas y todos, la cara alzada, pletórico de la dignidad que proveen las guayaberas, el pulgar hacia arriba, en clave hiperrealista. Es increíble cómo el artista captó al detalle, justamente cual si se tratara de una foto de alta definición, esas mejillas coloraditas y esa piel brillante, sana, de noble hijo de la clase trabajadora.
Tanto le entusiasmó el retrato a aquí su Doctor que me revivieron las ganas de sumarme a la carrera parlamentaria, un proyecto que dejé de lado, lo digo con pesar aunque sin rencor, por la falta de propuestas de mi movimiento. Me estoy viendo. Cuatro años de talacha parlamentaria, con uno, el último, en la presidencia, y ¡bum! Cuadro de su doctor. ¿Alguna sugerencia? Confieso, pero me preocupa que resulte un exceso, particularmente en estos tiempos de humildad progresista, que me tienta la idea de un retrato ecuestre. Ya saben: caballo alzado en dos patas, y su servidor, que ante todo es servidor del pueblo, con una mano en la rienda y otra empuñando el lábaro patrio.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09