Vínculo copiado
Lo de él fue show. Espectáculo. Él mismo lo dijo: lo llamó “teatro”. En la historia que protagonizó no será más que un mediocre funcionario
00:01 jueves 19 febrero, 2026
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El espectáculo de comedia involuntaria que ha protagonizado durante cinco días Marx Arriaga, lo describe de pies a cabeza. Pero la tragedia que representan los libros de texto gratuitos, lo trasciende. Se va él, los libros se quedan. Arriaga se aferró a una oficina que le pertenecía, pero terminó yéndose. Los libros con los que adoctrina eliminando el conocimiento, permanecen.
Lo de él fue show. Espectáculo. Él mismo lo dijo: lo llamó “teatro”. En la historia que protagonizó no será más que un mediocre funcionario. Extraviado. Desubicado. Perdido en sus sueños de grandeza. Será el hombre que se atrincheró más de 90 horas en una oficina que ya no era la suya, con tal de no irse tras ser despedido.
Pero el problema de fondo son los libros. Libros que adoctrinan, y no invitan a pensar; tapizados de ideología, no de conocimiento. Plagados de errores en datos y cifras, con faltas de ortografía, conceptos mal explicados o de plano erróneos. Libros que redujeron el contenido matemático y en los que se imprimieron disparates como que el planeta Marte está más cerca del Sol que la Tierra; que tres cuartos es mayor que cinco sextos; o que el natalicio de Benito Juárez es el 18 de marzo y no el 21 de ese mes. Libros nocivos que debieron retirarse desde que se detectó la cascada de errores y la aberrante carga ideológica.
Marx Arriaga debió ser reprobado, pero fue protegido por López Obrador, quien lo defendió a él y sus libros; les puso palomita y siguió adelante con su impresión.
Esos libros son otra herencia maldita de su sexenio. No deben seguir en los pupitres de millones de niños. Marx Arriaga es lo de menos. Gracias por las risas y el humor involuntario. Pero el daño que generó permanece y deja secuelas.
-Off the record
El cisma en la 4T escala. Hay revuelta. Dentro de Morena, vuelan las patas y golpes bajos. La disputa por las candidaturas corre a demasiada velocidad, aunque el reloj electoral aun no está cerca de 2027. En medio, los duros y los moderados forcejean por la iniciativa de reforma electoral, que no aglutina todo el apoyo interno necesario. Afuera, pero en la periferia, los aliados Verde y PT, encarecen sus negociaciones y la iniciativa amenaza con quedar empantanada.
No hay acuerdo, pero sí jaloneos. Las diferencias que en privado se deslizan, cada vez son más públicas. El coctel se enrarece. Si entra por el Senado, la propuesta presidencial podría nacer muerta. Si va a San Lázaro, las cosas tampoco traerían la mayoría calificada. Morena necesita de sus compañeros de viaje y ambos se sienten maltratados y con poder para presionar.
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
COLABORADOR
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