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Normalmente no tendría mayor relevancia: un solo diputado por razón de su población, escasa y dispersa
00:01 martes 3 noviembre, 2026
Colaboradores
WASHINGTON.- Normalmente nadie en los Estados Unidos se preocuparía mucho por la situación de las elecciones en Alaska, el remoto estado situado en la punta noroeste del continente americano, separado por Canadá del resto de los Estados Unidos, con una población de tal vez 700 mil personas en un territorio enorme, al borde del Círculo Ártico que comparte frontera marina con Rusia y que, casi por tradición, es Republicana.
Normalmente no tendría mayor relevancia: un solo diputado por razón de su población, escasa y dispersa, y los dos senadores que la Constitución estadounidense otorga a cada estado. Alaska produce materias primas, sobre todo petróleo, minerales y tiene pesquerías importantes.
Pero las elecciones de 2026 son un momento especial para muchos estadounidenses, a todo nivel, que creen que pueden ser los comicios más importantes de los tiempos modernos.
Son votaciones en las que se juegan las mayorías en el congreso estadounidense, pero junto con ellas los márgenes de acción, las posibilidades de que el presidente Donald Trump pueda disfrutar de otros dos años sin restricciones o límites en su mandato de gobierno.
Y el escaño senatorial por Alaska es uno de los que pueden determinar si los demócratas logran la mayoría en la cámara alta. Necesitan cuatro, y los especialistas creen que podrían obtener hasta seis de los 35 en juego esta vez en la cámara de cien asientos.
Las esperanzas demócratas están basadas en la impopularidad de Trump, la irritación contra sus acciones, sea por la guerra en el golfo pérsico, una economía golpeada por la inflación, la percepción de corruptelas y la forma en que ha desarrollado su política migratoria.
En ese marco, los republicanos se quejan ahora de que los demócratas recurrieron a una maniobra “sucia" para cerrar el camino de reelección al senador Dan Sullivan y porque Alaska es efectivamente uno de un puñado de estados tradicionalmente republicanos donde sorpresivamente el partido del presidente Trump se juega la mayoría legislativa de los próximos dos años.
De acuerdo con su denuncia, los demócratas buscaron a un casi homónimo de su candidato, Daniel S. Sullivan, de nombre Daniel J. Sullivan, para animarlo a postularse como candidato independiente, incluso con ayudas económicas, para tratar de confundir a los votantes respecto a su candidato. Es en alguna medida cierto. Los demócratas lo niegan, pero de acuerdo con la prensa estadounidense, algunos funcionarios menores de la campaña de la aspirante demócrata, Mary Peltola, aceptan haber auspiciado las ambiciones de Dan J. Sullivan.
La semana pasada, el presidente Trump ordenó que el Departamento de Justicia demande que los resultados de la votación en Alaska sean bloqueados en caso de que el actual senador Sullivan pierda debido a la presencia de su homónimo.
La idea de la trampa parece haber molestado a los "alaskanos", pero la intervención del gobierno federal parece haberlos irritado más.
Pero no es la primera vez que alguno de los dos partidos recurre a trucos de ese tipo, y que el otro denuncie el intento. Pero esta vez, luego de años en que el presidente Trump ha buscado modificar - y algunos dicen manipular- el sistema electoral, los detalles pueden contar.
Por José Carreño Figueras