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Trump logró neutralizar al mayor de ellos, el Poder Legislativo, donde su partido republicano tiene pequeñas mayorías que lo admiran o lo temen
00:10 miércoles 28 enero, 2026
Colaboradores
Donald Trump es descrito con frecuencia como un amo del caos, un político que auspicia la ruptura del orden existente porque, a final de cuentas, tiene el poder para obtener las mayores ventajas posibles del río revuelto.
Pero al mismo tiempo, es el presidente más controlador de la historia estadounidense.
Trump, afirma el politólogo William Schneider, "no está satisfecho con los fuertes poderes que le otorga la Constitución. Ni siquiera con los poderes extraordinarios que postula la teoría del ejecutivo unitario. Trump quiere el control total, no solo del gobierno estadounidense, sino del poder estadounidense en el mundo".
De hecho, podría decirse que ha buscado poner a su oficina en el centro absoluto del poder estadounidense y, de hecho, ha acumulado poder,a grados comparables a lo que tienen o tenían los residentes de México, según la mitología política mexicana.
Pero ciertamente, se trata de un país con una economía mayor y una potencialidad militar sin paralelo.
Normalmente, se piensa en el sistema estadounidense como uno en el que hay controles y contrapesos, pero la realidad es que en el primer año de su segunda presidencia, Trump logró neutralizar al mayor de ellos, el Poder Legislativo, donde su partido republicano tiene pequeñas mayorías que lo admiran o lo temen y, por tanto, actúan como bloque en favor del mandatario.
Parte de ese control se basa en el fervor de los partidarios de Trump y el miedo de muchos de los legisladores republicanos a la posibilidad de enfrentar competidores patrocinados por el mandatario en las elecciones primarias, o de selección de candidatos.
El Poder Judicial, o sea, los tribunales, se ha convertido en un irritante para el mandatario, que como empresario supo aprovechar el sistema en su provecho. Más de cuatro mil juicios como empresario de bienes raíces entre 1971 y 2017.
En la ley, el poder judicial tiene la facultad de limitar la autoridad constitucional del presidente, pero Trump se siente libre de ignorar la autoridad judicial cuando le conviene. En parte, aprovecha que durante años ha habido esfuerzos del Partido Republicano por llenar los juzgados con jueces de opiniones conservadoras.
Así, por ejemplo, la Suprema Corte de Justicia tiene nueve miembros, de los que seis son cercanos a los republicanos (uno designado por George H.W. Bush en 1990), dos nombrados por George H. Bush en los dos mil y tres nombrados por el propio Trump entre 2017 y 2020.
Ciertamente, hay muchos jueces apegados a la ley o con posturas más liberales que han bloqueado al menos temporalmente algunas medidas.
Y finalmente, el único contrapeso que aún opera, de acuerdo con Schneider: los medios.
Pero se sabe que Trump trata de limitar la libertad de prensa y busca presionar a los dueños de medios para obtener coberturas más a su gusto, como acobardar a los reporteros que lo siguen, mediante insultos personales o bloqueo de acceso a fuentes.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE