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Luego dijo que ese líder se negaba y nos negaba a todos cualquier análisis profundo y anclado en la evidencia
00:00 lunes 12 octubre, 2026
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Hace un par de días, el Doctor Patán estuvo a nada de lanzarse a una severa reprimenda contra un compañero de movimiento al que además, como así es la vida y así son las escuelas de izquierdas –un vivero de militantes para el progresismo institucional–, conoce desde los años de secundaria, cuando ya hacía defensas apasionadas de la democracia popular, verdadera, en Cuba. La razón del conato de reprimenda es que el compañero se lanzó a disparar invectivas contra un líder político al que le reprochaba ser un “charlatán” que, explicó, solo es bueno para entender y abusar de que hay mucha gente con mentalidades muy básicas que necesita certezas baratas, facilotas, propias de un mundo simplote, en blanco y negro. Un líder que se cree teorías de la conspiración absolutamente demenciales en las que él, entre todas las personas del mundo, está, solito, criatura única, en la mira de un complot orquestado por individuos pérfidos y todopoderosos que trabajan en la sombra para procurar el mal de las mayorías. Luego dijo que ese líder se negaba y nos negaba a todos cualquier análisis profundo y anclado en la evidencia. Lo explicó, para darse legitimidad, usando expresiones súper profundas, como “certeza epistemológica” y “sesgo de confirmación”, propias de un intelectual de altos vuelos. Para rematar, lamentó que un evangélico hubiera llegado al poder. Todo eso expresó el compañero y, qué quieren, me hirvió la sangre. “Este miserable ya se pasó a la derecha y está con el mismo guion que usan todos los conservadores para desacreditar al Ex Quinto Presidente Más Popular del Mundo (EQPMPDM)”, asumí. EQPMPDM que, se sabe, es inmune a los sesgos de confirmación y las ramplonadas sobre buenos-buenos y malos-malos, y que es un caso excepcional en la historia por efectivamente haber sido víctima de un compló que ríanse ustedes de “Los Expedientes X”. Todo eso pensé y asumí y, repito, con un hervor de la sangre, porque encima ese compañero, pocos días antes, nos había explicado a todos cómo el EQPMPDM había tenido una reaparición gloriosa, sublime, en ese video donde llama nazi a Carmen Aristegui. “Esto es mucha jeta”, así me dije, pues, acto seguido, con los dedos en el IPhone a punto de disparar una ráfaga argumentativa implacable contra el desertor. Bueno, me precipité. Me equivoqué, para decirlo como va. Tengo que disculparme con el compañero, que no merecía mi falta de confianza porque al final de su reflexión se revela que, en realidad, de quien habla es de Bolsonaro. Pues sí. Un hombre formado en una escuela de refugiados españoles, en el exilio argentino, en la pasión por el castrismo y en la UNAM sería incapaz de confundirse y pensar que aquí nos gobernó durante seis años un mojigato con un severo trastorno de personalidad y una sofisticación intelectual menos que nula. Únete a nuestro canal de WhatsApp para no perderte la información más importante 👉🏽 https://gmnet.vip/7Be3H