Vínculo copiado
En fin, que estoy dividido. Con “el corasón partío”, para citar a otro clásico. No sé, la verdad, a qué apostarle
00:10 sábado 5 septiembre, 2026
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El Doctor Patán no sabe por qué opción inclinarse, que es lo normal cuando tienes dos vasos con dos whiskys sublimes, uno japonés y uno escocés, y solo puedes tomarte uno. Me refiero a los dos estilos de comunicación de nuestro movimiento, estilos contrastantes de esa unidad sin fisuras –ying y yang– al servicio del pueblo que es Morena.
El primer estilo es, claro, el de nuestro padre fundador, el Ex Quinto Presidente Más Popular del Mundo. Ya saben: dicharachero; campechanote; siempre la broma en la punta de los labios; con un lamparón de pibil en la guayabera y los zapatos Weston sucios de tanto caminar por las tierras de nuestro Pueblo Bueno, donde no hay pavimento sino el lodo con las huellas del huarache; la camisa a punto del botonazo, y el Tsuru con un vaso de jugo de piña miel en el asiento. Es el estilo más arriesgado, evidentemente. Si lo dominas, permite que el México profundo se identifique contigo al punto de la asimilación. Vaya, que eres indistinguible del taxista o el señor de la vulcanizadora. ¿Por qué riesgoso? Porque es muy fácil parecer falso. Delatarte. Me duele mucho, porque tengo debilidad por ese muchacho, pero es notorio lo inverosímil que resulta mi bodocón segundo con esa torta metida en la buchaca, al estilo de papá. (Cierto que tampoco es verosímil con el vino de 20 mil pesos. He ahí la factura que te pasa crecer en Copilco, tierra de nadie en términos de clases sociales.)
El segundo estilo es el de boticario de pueblo aficionado a la poesía, o de profe de español en la peda navideña en el salón de maestros de –es un decir– la Secundaria 79 “Héroe de Nacozari”. Es, en concreto, el estilo de mi Poncho Durazo regañando paternalmente al muchacho Colosio, o del compañero Inzunza regalándonos esas perlas discursivas que parecen extraídas del mejor Séneca, del Marco Aurelio en la plenitud de su voz literaria. Ya saben: pelo engominado; bigote muy recortado y tal vez con un toquecito de tinte “dark brown”, tal y como lo patentó el compañero Nachito; guayabera de rigor, y ¡bum! ¡Vámonos!: “Como orgulloso representante de la soberanía popular, y conforme a las elevadas enseñanzas del fundador de nuestro movimiento, el padre de la Cuarta Transformación de la Vida Pública, el presidente eterno Andrés Manuel López Obrador, encarnación del México que dijo ‘basta’ y se elevó por encima de la postración neoliberal, me permito convocar a una de las voces más representativas de la historia patria, el vate del Soconusco…”
En fin, que estoy dividido. Con “el corasón partío”, para citar a otro clásico. No sé, la verdad, a qué apostarle. Lo bueno, la bendición de la 4T, la gloria de vivir en estos tiempos de primavera revolucionaria, es que no hay por qué elegir. Tenemos al alcance lo mejor de ambos mundos. Gran momento para estar vivo, de veras.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09