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La glorieta es un cruce donde convergen diferentes vialidades con múltiples sentidos
00:10 jueves 26 febrero, 2026
Colaboradores
Carece de estrategia, tiene más problemas que soluciones y aumentan los conflictos al ser nodo estratégico en la ciudad.
La glorieta es un cruce donde convergen diferentes vialidades con múltiples sentidos, deben establecer continuidad en el flujo de los automóviles y es un referente que lo vuelve punto de atracción, ya que combinan la función vial, el ordenamiento y el valor simbólico, contiene un hito histórico identitario.
Ciertamente la glorieta es un espacio complejo de planear y diseñar, ya que la alta convergencia de formas de movilidad intensifica las relaciones entre los actores, en todas las ciudades existen glorietas en vialidades, que ciertamente priorizan el automóvil, justamente porque fueron diseñadas para él.
Recientemente, las tendencias legitimas sobre recuperar el espacio para el peatón en vías públicas, ha desarrollado debates sobre cómo reorganizar el espacio de tal manera que se garantice un derecho a una movilidad segura; sin embargo, en el caso de las glorietas según las acciones, crea más problemas que soluciones. Acciones como colocar semáforos y boyas van en contra de la lógica de funcionamiento, existen estudios que dejan en evidencia que el desempeño de la glorieta disminuye, cuando se cambia por una intersección semaforizada.
La glorieta tiene un flujo continuo y control de velocidad alto ya que implica velocidad de flujo mínima y máxima, mientras el semáforo no tiene flujo continuo y por tanto solo un control de velocidad medio y extremo, es decir, alto total o un cruce de velocidad no regulado. En este sentido los accidentes graves son mayores en el cruce con semáforo que en la glorieta, los costos de operación son mayor en el semáforo y la seguridad peatonal es mejor en la glorieta porque los peatones no compiten o comparten el espacio con el automóvil.
San Luis Potosí tiene pocas vialidades, y las principales coinciden con una glorieta, por lo que deben mantener el tránsito continuo del automóvil para disminuir los tiempos de traslado. La Glorieta González Bocanegra, que fue construida a finales de los sesenta y principios de los setenta, mejoró su funcionamiento con un paso a desnivel hasta 2003; sin embargo, desde hace más de 15 años se ha vuelto un espacio sumamente conflictivo en la ciudad, sobre todo desde la modernización del Hospital Central a principios de esta década ya que aumentó las áreas de estacionamiento, disminuyó las banquetas sobre la calle de Niño Artillero, una entrada de emergencias mal planeada que coincide con la parada del autobús y evita la circulación peatonal, el año anterior la colocación de boyas disminuyó los carriles de salida y, el urbanismo táctico de los colectivos en defensa de la movilidad activa no logró mejorar el ordenamiento vial.
Las soluciones no han permitido una mejor convivencia en términos de ordenamiento vial, seguridad, comercio, así como de conectividad y accesibilidad. La convivencia segura se vuelve el criterio de interacción espacial, ¿en qué consiste? Primero, ordenamiento vial, asignar carriles exclusivos para el automóvil con velocidad regulada, reubicación de paradas de autobús y cruces a nivel para los peatones; segundo, evitar obstáculos que modifiquen drásticamente la velocidad sobre todo en las salidas.
La Glorieta González Bocanegra tiene un diámetro de 90 metros, multicarril, esto lo convierte en una glorieta grande, que pertenece a una gran ciudad, definitivamente no es la misma que en los setenta cuando se construyó, y San Luis Potosí era una ciudad de casi 300 mil habitantes. En este sentido, la glorieta debe mantener giros cómodos para el transporte público, con baja velocidad operativa, sus ángulos de entrada deben reducir la velocidad y las salidas ser eficientes y rápidas para agilizar la desincorporación.
La glorieta debe rediseñarse para adecuarse a la nueva realidad urbana, la eliminación de estacionamiento, de sitios de taxi, la reubicación de las paradas de autobús y de la salida de emergencias del Hospital Central permitiría recuperar espacio de tránsito. Mantener cruces a nivel no en la glorieta sino cerca de la glorieta sobre todo en las salidas, ayudaría a mantener cruces seguros con menor variación en la velocidad de los autos; una asociación con los comerciantes ambulantes, los taxis y la plaza comercial ayudaría a generar un mejor espacio de interacciones.
Desde 2003 no se ha hecho una acción de infraestructura o reordenamiento en la Glorieta. La ciudad tiene aun la oportunidad de reordenar sus vialidades y evitar que el problema continúe creciendo, ya que esta glorieta se conecta con otros puntos más donde también aumenta el conflicto, como es el caso de Circuito Potosí y Sierra Leona.
Circular por la glorieta debe dejar de ser un privilegio y un espacio en pugna, debe convertirse en un espacio democrático, donde todos tengan el mismo derecho, pero en condiciones de seguridad, esto último obliga a reflexionar sí, transitar actualmente por el mismo espacio, ¿no es por si mismo inseguro?.