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Pranoia o incivilidad aparte, que las autoridades mexicanas emitan un comunicado exhortando a tener una “mochila de vida” resulta francamente chiflado
00:10 jueves 5 noviembre, 2026
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Siempre traigo conmigo tarjetas de crédito y débito, de Metro y Metrobús, credencial de elector, licencia de conducir y unos mil pesos en efectivo… salvo cuando olvido la cartera (lo cual no sucede a diario, pero tampoco es tan infrecuente). En un pastillero llevo siempre mis dosis diarias de medicamentos, incluidos los dos que de verdad importan –el Temerit de cada mañana y el Atacand de cada noche–, prescripción para la hipertensión que conozco de memoria y cuya venta, por fortuna, no requiere receta médica. Si hurgo lo suficiente en mi WhatsApp aparecerán digitalizadas mi CURP, mi constancia de situación fiscal y creo que mi pasaporte.
(También es verdad que el original de este último mora en un cajón que nunca recuerdo muy bien cuál es). Y conozco de memoria la contraseña de mi cuenta de banco. En suma, soy un ciudadano precavido aún si no un parangón de la prevención.
No, en mi casa no hay una “mochila de vida”.
Debería. Sé que es costumbre de gente civilizada que asume el deber corresponsable de buen ciudadano participar de una cultura de prevención de desastres. Lo sé desde el sismo de 1985, y volví a saberlo cuando el de 2017. Nieto de venezolano –y además de uno políticamente activo–, sé de cuánta utilidad fue la práctica a mi abuela y a sus hijos niños cuando mi abuelo purgaba condena política y ese país era rehén de golpes de Estado, apagones y toques de queda.
Igual no tengo.
Muy mal yo. Desidioso. Incivil. Por eso está muy bien que nos recuerde la Coordinación Nacional de Protección Civil la importancia de tener siempre lista una pequeña maleta para sobrevivir en caso de desastre. Nomás no en tono alarmista. Y no en claro afán por subirse al tren del mame europeo.
Francia –y sólo Francia– vive, no sin intermitencia, una temporada de protestas que han llegado a la violencia, así como ciberataques a supermercados. Se entiende por ello que manifestaciones pacíficas (y algún hackeo aislado) en España, Bélgica, los Países Bajos y Alemania pongan nerviosos a los gobiernos de esas naciones, y que llamen a redoblar esfuerzos de protección civil. (En el caso alemán, cabe entender la proximidad de Ucrania y Rusia como factor adicional de inquietud). Que el fenómeno llegue a un Reino Unido hasta ahora ajeno a esos sucesos, pero cuyo Ministerio de Defensa ha llamado a prepararse contra eventuales “ataques” resulta, cuando menos, peculiar. Que las autoridades mexicanas emitan un comunicado y publicaciones exhortando a tener una “mochila de vida” con latas de atún y papel de baño justo cuando el mundo es presa de pánico resulta ya francamente chiflado.
Son tiempos convulsos. Está bueno tener medicamentos y documentos a mano. Igual y una linterna. In extremis, unas botellitas de agua. Nomás.
A ver si me acuerdo el fin de semana de armar la dichosa mochila.
Por Nicolás Alvarado
IG y Threads: @nicolasalvaradolector