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La dictadura de Miguel Díaz-Canel se tambalea. Según proyecciones especializadas, las reservas petroleras en Cuba alcanzan para 15 o 20 días más
00:10 sábado 31 enero, 2026
Colaboradores
Ayer los duros de la 4T montaron en cólera. En los chats del ala radical se leía furia. Los propagandistas a sueldo no entendían lo que pasaba. Se les desmoronaron dos pilares de su narrativa en el mismo día.
Dos noticias bomba sacudieron a quienes se asumen herederos del lopezobradorismo, los puros. En Palenque, el enojo debió ser mayúsculo.
Por un lado, se acabó el envío de petróleo mexicano a Cuba. Por otro, Grupo Salinas alcanzó un acuerdo con el SAT, pagó y nadie puede reclamarle un adeudo de impuestos. Doble estocada.
En dos tiempos.
Primero. La dictadura de Miguel Díaz-Canel se tambalea. No resistirá mucho más. Según proyecciones especializadas, las reservas petroleras en Cuba alcanzan para 15 o 20 días más. Y Donald Trump ha dado un golpe final. Ayer, antes de hacerlo público, se lo dijo a la presidenta Claudia Sheinbaum: no más petróleo a la Isla. Se acabó.
Trump y Sheinbaum hablaron por teléfono y, más allá de “la gran conversación” que ambos comunicaron en redes sociales, uno de los ejes fundamentales fue el fin de los envíos de petróleo de México a Cuba. Horas más tarde, el presidente de EU firmó una orden ejecutiva para imponer aranceles a los países que manden de manera directa o indirecta petróleo a la dictadura cubana. El gobierno mexicano se quedó sin margen y los envíos de crudo a la isla ya se han detenido. México era el soporte de la dictadura, y no lo será más. El 46% del total de importaciones de crudo que adquiría la isla, llegaban desde nuestro país. El petróleo a manos llenas para Cuba se acabó.
Pero si esa noticia golpea la línea de flotación del ala dura de la 4T, la otra los descoloca igual o más.
Grupo Salinas anunció (y el SAT hizo lo propio) que llegó a un acuerdo para pagar el total del adeudo reclamado por el gobierno federal. Si bien es más de lo anteriormente pactado con la propia administración federal, el conglomerado de Ricardo Salinas Pliego tomó la decisión de cerrar ese capítulo. “A partir de ahora no debemos nada al gobierno”, escribió en un comunicado el Director General de Noticias y Comunicación, Luciano Pascoe Rippey.
“Ahora, a pesar de estar en profundo desacuerdo, deberemos pagar aún más. No por convicción, ni porque aceptemos que sea lo justo, sino porque buscamos dar vuelta a esta página y poner fin a esta sistemática campaña en nuestra contra”, señaló.
“A los mexicanos les decimos: tengan la seguridad de que Ricardo Benjamín Salinas Pliego y Grupo Salinas siempre serán aliados de México. Jamás dejaremos de hablar con la verdad, buscando recuperar para nuestra nación y para cada uno de los mexicanos la prosperidad que nos reinstale como un ejemplo de clase mundial”, concluye el comunicado de Grupo Salinas.
No, no fueron los 74 mil millones de pesos que tramposamente vendieron los propagandistas, para engañar. 32 mil millones que, aunque siguen siendo un abuso, arrebatan la narrativa de que “Salinas Pliego no quiere pagar”.
Mal día para AMLO. Mala tarde en Palenque.
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
COLABORADOR
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN