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Es imposible separar esas filtraciones y el golpeteo que acompaña las grabaciones, de la disputa que se libra en Baja California
00:10 jueves 16 julio, 2026
Colaboradores
Van dos y serán más los audios que se difundan sobre las conversaciones de la gobernadora Marina del Pilar Ávila con supuestos intermediarios con el FBI de EU.
Es imposible separar esas filtraciones y el golpeteo que acompaña las grabaciones, de la disputa que se libra en Baja California. Al ‘sálvese quien pueda’ habrá que sumar el ‘fuego amigo’ que escala.
La morenista fue la primera en informar, el 10 de mayo de 2025, que le habían retirado la visa de turista al vecino país. Desde entonces, Marina del Pilar dijo —en público y en privado— que buscaba recuperar el documento, de especial importancia para quienes viven una vida fronteriza binacional. No hay otra Casa de Gobierno estatal más cerca de EU, literalmente hablando, que la de Mexicali.
Cuando le retiraron la visa, seguramente la gobernadora no sabía que en cosa de un año sumarían más de un centenar las figuras públicas desvisadas. A diferencia de la mayoría, ella, muy a su estilo norteño, hizo pública su situación. Hoy se sabe que hay muchos que prefieren no decirlo y callar… y claro, no intentar cruzar la frontera.
Por los audios filtrados, sabemos que la gobernadora recibió a unos supuestos agentes del FBI. Es evidente que no lo eran porque en realidad se han utilizado esas llamadas para difundirlas, en fragmentos y en varias entregas. Las reuniones y llamadas ocurrieron hace meses y la gobernadora no logró nada con ellas… más que ser expuesta a través del espionaje.
Entonces la pregunta es: ¿De dónde salieron? Porque el timing es, por decir lo menos, peculiar. El primero, por ejemplo, apareció el día que iniciaron los registros de aspirantes a la gubernatura por Morena. Llegó un segundo esta semana y, nos adelantan, vendrán varios más.
Las sospechas conducen a un personaje: Jaime Bonilla. No pocos indicios apuntan al exgobernador como quien podría estar detrás de los materiales y la puesta en escena.
Bonilla, que quiso alargar su minigubernatura de dos años; imponer un fiscal General del estado transexenal; quedarse con el SAT estatal; privatizar las cárceles, y firmó el contrato con Next Energy, por 44 mil millones de pesos, tiene razones de sobra para el golpeteo contra Marina del Pilar.
Dosificar los fragmentos de la llamada y generarle desgaste a la gobernadora ayudaría a Bonilla a aproximarse a su intención de disputar la sucesión.
OFF THE RECORD: En esa disputa por el poder, nadie desde el gobierno o Morena, ha querido o podido desactivarla. ¿Será el único caso en que un exgobernador sea capaz de poner en riesgo una elección estatal con tal de incidir en ella? ¿Tiene vía libre para hacerlo?
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
COLABORADOR
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@MLOPEZSANMARTIN