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La realidad es que ambos deberán correrse al centro político y negociar. Falta la segunda vuelta y, la verdad, el estilo de la Espriella
00:10 jueves 4 junio, 2026
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Las elecciones de Colombia están ahora en el centro de un debate sobre la legitimidad de los resultados que dieron al candidato derechista independiente Abelardo de la Espriella, del movimiento Defensores de la Patria, como ganador en la primera vuelta de los comicios y llegará a la segunda vuelta, el 21 de junio, como el favorito indiscutible para ganar la presidencia para el periodo que se inicia el 7 de agosto próximo.
Y curiosamente el principal objetor es el gobierno del presidente Gustavo Petro, que afirma que hubo fraude electoral y en alguna medida hace recordar cuestionamientos similares hechos por su gran enemigo, el presidente estadounidense Donald Trump.
En ese marco, la elección en Colombia se ha convertido en un choque de extremos y probablemente ganará el candidato que provoque menos miedo.
La realidad es que ambos deberán correrse al centro político y negociar. Falta la segunda vuelta y, la verdad, el estilo de la Espriella, conocido como El Tigre, puede ser tanto una virtud como un problema de cara a la segunda ronda de votación.
De la Espriella es un declarado admirador del estilo autoritario del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, con un firme enfoque en temas de seguridad en medio de los crecientes niveles de violencia en Colombia, producto de la continuidad de grupos entre políticos y delincuenciales que incluyen guerrillas y narcotráfico.
Se caracteriza también por su activismo en línea, lo que le permitió conseguir un número de seguidores en las redes sociales que rebasó a sus rivales y lo llevaron a lo que puede decirse fue una sorpresiva victoria: hasta antes del domingo se creía que sería eliminado en la primera vuelta.
Pero de la Espriella debe conservar y hacer crecer su 43.7 por ciento, unos 10.35 millones de votos, y atraer a conservadores tradicionales y centristas.
Su rival, el senador Cepeda, logró 40.9 por ciento de la votación, unos 9.7 millones, y por tanto, también debe buscar aliados. Al igual que Petro, Cepeda no ha reconocido el resultado del preconteo y acusado al poder electoral de sumar al censo a más de 800 mil personas.
El peligro es que se generalice el rechazo a las instituciones para reconocer una posible victoria opositora.Los resultados, sea en cantidad de votos o en porcentajes, subrayan la división política en Colombia.
"El desenlace dependerá de cuál extremo sea más temido", señaló el prestigioso especialista Carlos Malamud, del Instituto Elcano, de España.
"Uno (Cepeda) supone cuatro años más de petrismo en el poder; el otro (de la Espriella) deriva militarista y desprecio a las instituciones.
Se discutirá sobre el mal menor y la necesidad de frenar a quien tenga el potencial necesario para destruir al país.
Lo único cierto es que Colombia aparece como un país profundamente dividido y que ninguno de los dos candidatos parece abierto por lo pronto a cerrar las diferencias.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE