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En medio de todo, se atora la reforma electoral. No solo no hay acuerdo, sino que los aliados de la presidenta se rebelan y suben la presión
00:10 martes 17 febrero, 2026
Colaboradores
La fractura está expuesta. Ya no caben todos en el mismo Frankenstein. Antes el pegamento para unir a los que llegaron desde todos lados, con visiones e historias contradictorias, fueron AMLO y la ambición y búsqueda del poder, ahora la batalla por los espacios y el dinero los ha llevado a la confrontación.
Hay una guerra intestina en Morena y la periferia. El episodio más reciente fue el despido de Marx Arriaga, como titular de la Dirección de Materiales Educativos de la SEP, pero la crisis es mucho más profunda.
Es buena noticia que quien tapizó de ideología y prejuicios los libros de texto gratuitos, los convirtió en burla pedagógica, y los nutrió con errores, se vaya. Pero la manera en que Arriaga se atrincheró tras su despido, lo transmitió en redes sociales, se enredó en la bandera del lopezobradorismo y se reveló ante la decisión del secretario Mario Delgado, y la presidenta Claudia Sheinbaum, exhibe profundas fisuras dentro de la 4T.
El hombre se subió al ladrillo y se mareó; se creyó haciendo historia y lo que nos mostró fue un espectáculo de comedia involuntaria. Lo llamativo no fue tanto eso sino ver al aparato de propaganda, capitaneado por el cada vez más endeble Jesús Ramírez Cuevas, descoordinado. Los hubo quienes defendieron a Marx Arriaga y se lanzaron contra Delgado y quienes lo crucificaron, tachándolo de corrupto y hasta de pedir ‘moches’. Si era tan corrupto, ¿por qué le habrían ofrecido una embajada para que renunciara? En fin, las contradicciones.
En ese contexto, Ramírez Cuevas seguía bajo embate, ni más ni menos que a manos del ex consejero Jurídico de AMLO, Julio Scherer Ibarra, quien lo señala en su libro ‘Ni perdón ni venganza’, en coautoría con Jorge Fernández Menéndez, de vínculos con Sergio Carmona “el rey del huachicol” y encabezar el desvío millonario de 27 mil millones de pesos tras la liquidación de Luz y Fuerza del Centro. El exvocero presidencial está tocado.
A la par, el coordinador de Morena en San Lázaro, Ricardo Monreal, cruza acusaciones con Layda Sansores, que gusta de ventilar públicamente sus pleitos, y quien a su vez mantiene un enfrentamiento con la mayoría del grupo parlamentario de Morena en Campeche, amenazándolos.
Otro Monreal también abona a la fractura. Saúl, senador y hermano del gobernador de Zacatecas, David, está decidido a competir por la gubernatura de su estado, aunque la presidenta le haya dicho varias veces que no le gusta la idea.
En paralelo, el Verde se adelanta y Manuel Velasco, coordinador en el Senado, levanta la mano de la senadora Ruth González, esposa del gobernador de San Luis Potosí, Ricardo Gallardo, para sucederlo en el cargo, sin Morena en la ecuación.
La 4T se resquebraja. En Quinta Roo, el senador Verde, Gino Segura, quiere disfrazarse de guinda y pasar por morenista, y el fundador de Morena en la entidad Rafael Marín Mollinedo ya hace maletas para dejar la dirección de Aduanas e irse por decisión presidencial como Superdelegado, para caminar el estado de cara a 2027.
En medio de todo, se atora la reforma electoral. No solo no hay acuerdo, sino que los aliados de la presidenta se rebelan y suben la presión. En Morena, la dirigencia está distraída. Andy López Beltrán trata de defender las posiciones que le son arrebatadas en la administración pública.
La 4T cruje. Las fracturas están expuestas.
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
COLABORADOR
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN