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La banda británica de heavy metal desgarró 21 mil 650 gargantas en el primer concierto que ofreció en el Palacio de los Deportes
13:09 sábado 28 septiembre, 2019
Espectáculos
Ríos de playeras negras y algunas melenas largas se veían desde las avenidas aledañas al Palacio de los Deportes, para llegar puntuales a su encuentro con la Doncella de Hierro. Ayer por la noche, Iron Maiden ofreció el primero de los tres conciertos programados en la Ciudad de México, como parte del Legacy of The Beast World Tour, ante un recinto abarrotado, en el que lo mismo adultos que nuevas generaciones sucumbieron ante los riffs de las potentes guitarras de los ingleses. Pasadas las 21 horas, las pantallas a los costados del escenario mostraron Legacy of The Beast, el videojuego de la banda, que el público ovacionó. Minutos después, el Domo de Cobre recibió a los seis integrantes de Iron Maiden, a los que sobrevoló un avión militar durante Aces high. Dueños del escenario, con total dominio de sus instrumentos, giraban sobre su eje, sonreían, gozaban. El frontman Bruce Dickinson supo cómo llegar a cada uno de los 21 mil 650 asistentes, que, con un grito ensordecedor, festejaron que usara un sombrero con la bandera de México, resaltando sus pantalones negros entallados con los que recorría la tarima mientras interpretaba Where eagles dare. Para 2 minutes To Midnight Dickinson usó una camisa de fuerza y cantó junto a la batería, a la que su compañero Nicko McBrain sacaba elegantes y poderosos redobles. Una niña de no más de cuatro años, que llegó de la mano de su mamá, ambas con jeans y playera negros, buscaban sus asientos en las gradas, hasta que la vendedora de diademas con luces de calaveras pasó a su lado y la pequeña pidió una. Más tarde, no dejó de mirar las luces en el escenario, mientras movía la cabeza, como aprobando el espectáculo ante sus sorprendidos ojos. Las luces del escenario dejaban ver al público, con el puño arriba, entregados a cada acorde que salía de las guitarras eléctricas de Dave Murray, Adrian Smith y Janick Gers, acompañadas siempre por las cuatro cuerdas de Steve Harris. Antes de dar paso a Clansman, Dickinson agradeció a todos los fans por las tres fechas en la Ciudad de México que son sold out y añadió que este concierto es una celebración, la celebración de Legacy of The Beast. Entonces apareció Eddie The Head durante Trooper, a quien Dickinson apuntó y disparó con la bandera nacional.