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Oficialmente se habla de cooperación pero extraoficialmente -se sospecha- de presión para una mayor colaboración de México en las preocupaciones
00:10 domingo 31 mayo, 2026
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El impacto del narcotráfico está en el centro de la relación entre Estados Unidos y creado más problemas México para una relación que nunca ha sido fácil y ahora es tanto más complicada por las condiciones políticas en ambos países. El problema no se reduce a la actividad delictiva misma, sino su penetración en la sociedad, su interrelación con políticos y funcionarios y su impacto negativo no solo en la situación de violencia en México sino a su interacción con el mercado más grande del mundo, que ha sufrido decenas de miles de muertos por sobredosis. La relación formal entre los dos gobiernos es buena porque aún se hablan, porque la comunicación formal no se ha roto. Pero su diálogo real no parece con el otro, sino con sus audiencias internas. Por lo pronto, el gobierno mexicano está a la defensiva. Desde el19 de abril, cuando se reportó la muerte de dos agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) luego de un operativo antidrogas en Chihuahua. El 29 de abril, el gobierno estadounidense presentó una demanda de arresto con fines de extradición contra el gobernador de Sinaloa, Ruben Rocha Moya, el senador Enrique Insunza, y otros ocho funcionarios del gobierno local, por presunta complicidad con el narcotráfico. Que el aparato político de Morena se haya sentido obligado a proponer una ley contra la injerencia extranjera en las elecciones mexicanas e insinuado al menos la posibilidad de acusar de "traición a la patria" a la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos, por concertar el apoyo de la CIA sin permiso del gobierno federal no mejoró su posición. La presencia de la CIA y otros cuerpos de inteligencia estadounidenses en México no es nueva, como tampoco lo es la de una docena o mas de agencias de espionaje de otros países, pero las versiones de que los estadounidenses harán más acusaciones contra personajes de Morena por sus vínculos con el crimen organizado califican también la narrativa de la relación bilateral. Oficialmente se habla de cooperación pero extraoficialmente -se sospecha- de presión para una mayor colaboración de México en las preocupaciones de seguridad del gobierno estadounidense, más allá del narcotráfico. Con todo, la reacción oficial con formulaciones nacionalistas al viejo estilo dejó abierta la narrativa de que el gobierno de Morena protege a sus militantes vinculados con la delincuencia organizada, o busca fórmulas para evitar extraditarlos a EU y se sumen al creciente número de testigos potencialmente negativos para el partido en el poder. Del lado estadounidense la situación es distinta pero coincidente: un gobierno desvergonzadamente corrupto según los estándares tradicionales del país, que trata de usar el nacionalismo extremo de sus seguidores -con todo y sus tintes racistas y xenofóbicos- para mantener una toma de poder que tal vez no podrá sostener sin crear la ilusión de enemigos y fantasmagóricos peligros externos. POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS COLABORADOR JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM @CARRENOJOSE