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El republicano dice que trata de asegurar la pureza de las elecciones, pero sus críticos afirman que trata de protegerse de las consecuencias
00:10 jueves 8 octubre, 2026
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Cuando el presidente Donald Trump prometió regalar cinco mil dólares a cada ciudadano estadounidense si los republicanos ganan las elecciones legislativas de noviembre, hizo un compromiso fuera de su alcance, pero más que eso, reveló su preocupación por lo que puede enfrentar los próximos dos años y más allá.
Ciertamente el obsequio no podría salir de la fortuna personal de Trump. La suma estimada, unos 1.3 billones de millones de dólares, sólo sería posible para el gobierno estadounidense, pero aun con un Congreso decididamente republicano sería difícil lograr la aprobación de un gasto tan parecido a compra de votos.
Pero es una señal de preocupación.
Golpeado por encuestas negativas tanto para su popularidad personal como para la de su partido republicano, Trump parece listo para intervenir de una forma u otra en las elecciones del próximo 3 de noviembre.
La pregunta es qué tan lejos está dispuesto a llegar para tratar de detener lo que ahora se anuncia como una brutal derrota política.
Los augurios son catastróficos para Trump, que se encuentra con índices de aprobación de alrededor de 30 por ciento, con un impacto en las candidaturas reflejado en posibilidades que parecen cada vez más reales de pérdida de mayoría en las dos cámaras del Congreso y hasta la posibilidad de derrotas en algunas gubernaturas.
Quizá lo más ilustrativo sean las indicaciones de que, por primera vez en décadas, los republicanos podrían perder los escaños senatoriales en juego en Alaska y Texas.
Y eso a Trump no le conviene: mayorías demócratas en el Congreso significan más que un considerable obstruccionismo institucional, sino la posibilidad de investigaciones sobre los beneficios que gracias a su puesto y sus políticas han obtenido sus empresas, las de sus familiares y las de sus aliados.
Se estima que la familia Trump ha ganado más de dos mil millones de dólares.
Y los demócratas afirman estar listos para lanzar investigaciones sobre su conducta en el gobierno.
Algunas de las acciones adoptadas por Trump buscan asegurar la primacía del Partido Republicano en el país, a través del rediseño de distritos electorales a mediados de década para favorecer la elección de más republicanos.
Pero también ha emitido órdenes ejecutivas (decretos) que limitan al voto y ordenó al Departamento de Seguridad Doméstica (DHS) que verifique el padrón electoral.
Esto para buscar presuntos votantes no ciudadanos, acusó a los demócratas de hacer trampa en las elecciones y ya hace años que denuncia la integridad del sistema electoral, que es regulado independientemente por cada estado.
Pero ahora es posible que agentes de la Policía migratoria (ICE) estén en las inmediaciones de las casillas de votación para verificar –aunque muchos dicen amedrentar– a votantes de minorías étnicas.
El republicano dice que trata de asegurar la pureza de las elecciones, pero sus críticos afirman que trata de protegerse de las consecuencias de sus actos.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
@CARRENOJOSE1