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La anunciada salida de la secretaria del Trabajo, Lori Chávez-De Remer, se da en medio de versiones sobre abuso de poder
00:10 jueves 23 abril, 2026
Colaboradores
Las señales son indiscutibles, débiles todavía, pero cada vez más visibles. El hecho es que el presidente Donald Trump y su gobierno se preparan a hacer cambios, para tratar de enfrentar y evitar lo que de momento parece -y puede ser- una brutal derrota en las elecciones legislativas el próximo noviembre.
La anunciada salida de la secretaria del Trabajo, Lori Chávez-De Remer, se da en medio de versiones sobre abuso de poder, consumo de alcohol en el trabajo y relación extramatrimonial con un subordinado. Es la tercera persona en abandonar el gabinete de Trump este año y todas son mujeres.
Antes que ella, la exsecretaria de Seguridad Doméstica, Kristi Noem y sus seguidores, como el ahora excomandante general de la Patrulla Fronteriza, Greg Bovino, debieron salir ante la indignación pública provocada por las brutales tácticas que usaron y publicitaron para ejecutar arrestos y deportaciones masivas de residentes indocumentados.
El asesinato de dos ciudadanos estadounidenses que protestaban contra los agentes migratorios en Minneapolis no ayudó a su imagen. Noem enfrentó también versiones sobre relaciones impropias con subordinados. Le siguió Pam Bondi, que dejó la Fiscalía General ante la insatisfacción de Trump por su incapacidad para concretar la persecución legal de enemigos del mandatario.
Ahora, hay demandas por otros cambios en el gabinete. Para algunos conservadores tradicionales, como Bill Kristol, "el secretario de Defensa, Pete Hegseth, seguramente ha causado tanto daño a su departamento y a la nación como Kristi Noem.
Pero Pete sigue en el cargo, pavoneándose y exhibiendo su machismo en el Pentágono.
El secretario de Comercio, Howard Lutnick, se ha beneficiado a mayor escala de la administración Trump que Chávez-DeRemer. Pero Lutnick sigue ahí, estafando como suelen hacer los hombres en la órbita de Trump.
Robert F. Kennedy Jr. es más chiflado que Pam Bondi, pero Kennedy permanece en su puesto, ejerciendo su cargo a su manera varonil y vestido de mezclilla como secretario de Salud y Servicios Humanos. Kash Patel sigue presidiendo con toda su gloria adolescente masculina como director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI)".
Todos los cambios se relacionan directamente con políticas impopulares identificadas con el gobierno Trump. La salida de Noem no significó hasta ahora un cambio de políticas, sino de estilo: las redadas y las deportaciones continúan, pero con más discreción –o menos publicidad–.
Hasta es posible que los republicanos busquen una propuesta migratoria que aminore su impopularidad entre votantes independientes y latinos. La guerra en Irán resultó en una feroz subida en el costo de combustibles fósiles. La pregunta es si es un cambio de estilo o de fondo. Y ciertamente, Trump no va a renunciar, o a rendirse.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE