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No es casualidad que el gobierno esté entrampado con su propuesta de reforma y los líderes de los partidos aliados se la vivan últimamente en PN
00:10 jueves 26 febrero, 2026
Colaboradores
La reforma electoral es la manzana de la discordia. La 4T exhibe fisuras y demuestra sus diferencias.
La unidad tantas veces presumida entre aliados, Morena-PT-Verde, está endeble. Tanto que ya no es descabellado que pueda romperse. No es casualidad que el gobierno esté entrampado con su propuesta de reforma y los líderes de los partidos aliados se la vivan últimamente en Palacio Nacional.
El jaloneo es permanente, y cada vez más público.
Morena ha dicho, en voz de Ricardo Monreal en la Cámara de Diputados, que votarán lo que envíe la presidenta Sheinbaum “como lo mande”. Antes, el PT dijo en voz de su coordinador en San Lázaro, Reginaldo Sandoval, que una reforma electoral “no es necesaria”. El Verde, según afirmó ayer su coordinador en el Senado, Manuel Velasco, está dividido; algunos legisladores acompañarían la propuesta presidencial, otros han pintado su raya.
“Hemos sido firmes aliados de la presidenta”, señaló Velasco. Y mientras algunos senadores morenistas le piden a sus aliados verdes “ser sensibles” y “aprobar lo que envíe Sheinbaum”, él responde: “nosotros respetamos a los senadores de Morena (pero) los senadores del Verde en muchas ocasiones han sido más leales que los senadores de Morena”, remata.
Las cosas hace rato dejaron de ser tan tersas como se presumen.
La dirigencia del PT, y sobre todo la del Verde, considera una afrenta lo que Pablo Gómez decidió impulsar como reforma. Un ataque. Gómez los quiso “atropellar”: menos recursos, menos acceso a espacios en medios de comunicación, menos cargos de representación proporcional… los quiso someter.
Eso, mezclado con los intereses electorales, que ya se han despertado, muestra las fisuras en el seno de la coalición. Antes caminaron juntos porque se necesitaban unos a otros, y en el reparto todos terminaban conformes, sobre todo los partidos más pequeños de la alianza. Pero eso parece estar por terminar. PT y Verde crecieron más allá de su tamaño real, y ahora son difíciles de manejar.
Piden mucho, sí. Porque en la aritmética electoral valen mucho. Sin ellos, no habría avanzado ninguna de las reformas constitucionales y la 4T no tendría la mayoría calificada que presume.
Hasta anoche, la decisión que sostenían influyentes militantes del Verde es que la iniciativa de reforma no caminaría si atentaba contra los intereses del partido. En corto, diputados y senadores hablaban del poco o nulo interés del morenismo duro en incorporar sus propuestas.
Lo que veremos con la reforma electoral podría mover el ajedrez político-electoral, donde de por sí hay tensión adelantada por la efervescencia de cara a 2027. En estados como San Luis Potosí, Quintana Roo, Zacatecas, Baja California, Michoacán o Sinaloa, ya nadie podría afirmar que la alianza de la 4T se sostendrá. Y cada vez hay más entidades en la lista.
Las fricciones pueden llevar al choque, y el choque a la ruptura.
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
COLABORADOR
M.LOPEZSANMARTIN@GMAIL.COM
@MLOPEZSANMARTIN