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Lo reconozco: mi campaña, tal vez por novatez, tal vez por precipitación, no cuajó, como recordarán algunos de mis apreciados lectores
00:00 lunes 22 junio, 2026
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Al Doctor Patán le puede ganar transitoriamente la impaciencia, pero no dimitirá en sus esfuerzos de incorporarse a la muy pulida maquinaria legislativa de nuestro movimiento, esa sala de máquinas donde se gestan los cambios que nos conducen a la utopía. En algún momento, acicateado por el ejemplo señero del Ex Quinto Presidente Más Popular del Mundo (EQPMPDM), pensé en lanzarme por el premio mayor: la Presidencia de la República. Lo reconozco: mi campaña, tal vez por novatez, tal vez por precipitación, no cuajó, como recordarán algunos de mis apreciados lectores. Pero si algo me distingue, particularmente cuando se trata de servir al pueblo, es ser inmune al desaliento (soy aficionado al Cruz Azul). Así que, hoy, vuelvo a otro proyecto, debo decirlo, también largamente postergado: quiero ser legislador. Diputado, concretamente, porque en el Senado, la verdad, está un poco pesado el ambiente, sobre todo por culpa de la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, que tiene muy estresados a los compañeros de la bancada, y ya saben que ahí, del glorioso 2018 a la fecha, abunda la sangre caliente, para no decir que algo aún más intimidante: la fría.
En realidad, por su apego a lo popular, aquí su Doctor siempre vio con simpatía lo de entrar a la Cámara baja, que es un mosaico de la infinita diversidad, la infinita riqueza cultural y de costumbres de nuestro pueblo. Por eso, me ilusiona entrar a ese ambiente tan… Tan autóctono. Me imagino las sesiones. Por allá, el compañero surgido de la lucha magisterial se come unos tacos de moronga en verde; un poco más lejos, el compañero representante de los pueblos originarios sacrifica una gallina, recordatorio de que la opresión occidental, el colonialismo, no pudo con nuestras mejores costumbres; algo más lejos, el compañero surgido de la lucha sindical se echa unas cubas de coñac XXO con el compañero surgido de las filas del deporte, todavía, ambos, con los dientes llenos de fragmentos del oro que te dan como envoltura de la carne que te da el compañero Salt Bae; al otro extremo, el compañero Primer Constitucionalista de la Nación (PCDLN) da un taller de lectura con obras, uso palabras suyas, “de mi propia autoría”.
Ambientazo. Ojalá, ya que al parecer van a sobrevivir, la próxima vez el movimiento me considere para una pluri (mi participación en los medios y la saturación de pacientes en mi consultorio me imposibilita para campañas demasiado intensas). Claro que, ya que lo pienso, el Senado parece ofrecer la posibilidad del home office, el trabajo en casa, incluidas las casas de seguridad. Pienso en el compañero Inzunza, que no deja de cobrar su “dieta” y lleva semanas sin aparecer por el recinto. Así que, sí, me apunto, y me adelanto a su pregunta: si hace falta, acepto, como él, cheque, o cash, o depósito a terceros. POR JULIO PATÁN