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"Estados Unidos está incorporando formalmente a México en la arquitectura de seguridad de América del Norte"
00:10 viernes 6 marzo, 2026
Colaboradores
El conflicto en el Golfo Pérsico afecta a todo el mundo, pero convierte al comercio norteamericano en un recurso estratégico de tal importancia que puede rebasar otro tipo de preocupaciones.
"Estados Unidos está incorporando formalmente a México en la arquitectura de seguridad de América del Norte mediante la integración del suministro de minerales críticos", apunta León Barrena Rodríguez, abogado especializado en comercio y seguridad, para quien "el marco de minerales entre Estados Unidos y México empieza a parecerse menos a una política comercial y más a una planificación de economía de guerra".
Según su análisis, la producción mexicana de minerales, como plata y otros "esenciales" para la industria de defensa, como el molibdeno, utilizado en aleaciones aeroespaciales de alta resistencia, el grafito para sistemas de baterías, así como "importantes recursos de litio" en varios estados.
En ese marco, la incorporación de México al marco de seguridad del gobierno del presidente Donald Trump buscaría garantizar el suministro de minerales esenciales para la producción industrial y militar estadounidense, al ubicar a tales recursos como una necesidad de seguridad nacional.
El llamado "Plan de Acción sobre Minerales Críticos" convenido entre los dos países, compromete a sus gobiernos a establecer "controles comerciales coordinados, mecanismos de estabilización de precios y una alineación regulatoria".
La idea, consideró Barrena, parece encaminarse a aislar las cadenas de suministro de defensa estadounidenses de la coerción externa y la volatilidad del mercado. "El papel de México es funcionar como un nodo de proveedores próximo y políticamente gestionado que reduce la dependencia de fuentes externas adversarias o inestables".
Pero eso implica también la aceptación del riesgo significado por la presunta alianza de algunos miembros del Estado mexicano con grupos de narcotráfico.
"El plan refleja un modelo calculado de aceptación de riesgos. Washington prioriza el control de la cadena de suministro sobre la integridad de la gobernanza interna.
El riesgo se mitiga mediante reglas comerciales estructuradas, evaluación de inversiones, supervisión regulatoria y respuesta coordinada a las crisis, en lugar de confiar en la integridad institucional mexicana", precisó el análisis.
Pero en ese sentido, "México no es tratado como un socio de seguridad de plena confianza, sino como un componente necesario dentro de un sistema de suministro controlado y monitoreado, diseñado para satisfacer las necesidades industriales y de defensa de Estados Unidos".
En otras palabras, la cercanía de México y sus recursos lo convierten –al igual que Canadá, por cierto– en un socio obligado de Estados Unidos.
Si esa visión se convierte en realidad, México quedaría literalmente atrapado en la economía de seguridad estadounidense, al reducir las opciones mexicanas, pero fortalecer el dominio del consumidor.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE