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Este revolucionario castro-chavista-bolivariano operaba a sus anchas, siempre con con el sello de la casa
00:10 domingo 22 febrero, 2026
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El epítome de lo que fue, es y será el obradorismo, por los siglos de los siglos, lo encarna Marx Arriaga, destituido el viernes como director general de Materiales Educativos por el secretario de Educación Pública, Mario Delgado. Este revolucionario castro-chavista-bolivariano operaba a sus anchas, siempre con con el sello de la casa: cobro de moches o aportaciones al movimiento, como diría la señora que era su mecenas; misoginia, acoso laboral, despidos injustificados y hasta castigos en una bodega que usaba como bartolina para los trabajadores mal portados. Lo hacía con esa sobradez y pose de superioridad moral, tan inequívocamente adheridas a todos aquellos que se dicen cobijados por su tlatoani cabecita de algodón. Testimonios de trabajadores de la Dirección de Materiales Educativos, indican que Marx quitaba salarios a sus colaboradores para financiar sus giras, en las que buscaba construir un movimiento contra Mario Delgado, a quien acusaba de querer privatizar la educación y ser un neoliberal. Le llamaban “moches revolucionarios”, de acuerdo a las revelaciones, y los recolectaba su brazo derecho, Sady Loaiza Escalona, el venezolano que trabajó como director de la Biblioteca Nacional de Venezuela y del Sistema Nacional de Bibliotecas, en el régimen de Nicolás Maduro, hoy preso en New York bajo cargos de narcoterrorismo. Es decir, Marx financiaba su “revolución” con dinero de los trabajadores de la SEP, no con los 115 mil 976 pesos mensuales de salario neto que recibía. La investigadora Alma Maldonado difundió ayer una carta de una persona que colaboraba en el área de Marx, en la que denuncia diversas anomalías, como despidos injustificados, tratos misóginos, acoso laboral y hasta castigos a trabajadores. “En ese afán de vigilar y controlar, mandaba a la gente que según él se portaba mal, a la bodega, a manera de castigo ejemplar”, se lee en el escrito. Cómo estará la situación que su remoción fue celebrada por la mayoría de los trabajadores del área y hasta por otros personajes de la cuatroté, como Liz Vilchis, otrora titular de la sección “Quién es quién en las mentiras” de las mañaneras del sexenio pasado: “Para el señor Marx Arriaga que se niega a dejar un puesto de confianza en la @SEP_mx: usted no representa a nada y a nadie. Lo de usted es show, es abonar a la narrativa de división usando como estandarte la educación pública, pero usted no es más que un mezquino y un vulgar ambicioso. Retírese con la poca dignidad que aún le queda”, posteó en redes. Porque, además, Marx se atrincheró en la oficina que tenía asignada en la SEP y se niega a abandonar el cargo. Y como todo buen revolucionario con ingresos de burgués, está dispuesto a quedarse ahí antes que irse a su casita de 400 metros cuadrados. Y a ver quién lo saca. POR RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN COLABORADOR RAYMUNDO@HERALDODEMEXICO.COM @R_SANCHEZP