Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
Dicho lo anterior, “Yellowstone” es también otras cosas. Varias cosas. Por ejemplo, una mezcla de saga familiar estilo “Dallas”
00:10 martes 2 junio, 2026
Colaboradores
“Yellowstone”, la serie protagonizada por Kevin Costner, es, por supuesto, un western contemporáneo. Para los que no la han visto, que serán pocos, es la historia en cinco temporadas de los Dutton, una familia de Montana que es dueña, de varias generaciones atrás, del que parece ser el rancho ganadero más grande de los Estados Unidos.
Ahí están todas las características del western, el viejo y el nuevo: tipos rudos, de pocas palabras pero bien elegidas, con una especie de sabiduría silvestre que de ninguna manera pretenden ostentar; un canto a la naturaleza y la vida rural como parte de un mundo crepuscular, esos Estados Unidos casi extintos, los originales, que no cae en idealizaciones ni cursilerías; y una violencia radical pero no sádica, no gratuita, no disfrutada, siempre en defensa propia.
Y es, además, un western impecable, escrito con virtuosismo y hasta con genio en algunos momentos, con actuaciones contenidas y excepcionales, con personajes redonditos y complicados, en el mejor sentido.
Dicho lo anterior, “Yellowstone” es también otras cosas. Varias cosas. Por ejemplo, una mezcla de saga familiar estilo “Dallas”, cine negro y cine de gangsters. Sí: al tiempo que un homenaje a lo natural, la serie se desarrolla como una historia de luchas por el poder que incluye políticos de alto maquiavelismo, especuladores con poca alma o sin ella, veteranos de guerra, nativos americanos sinuosos y rebeldes, y problemas de gentrificación.
La mezcla es insuperable: una saga que no desmerece nunca, que ganó un entendible éxito y que justifica sus múltiples extensiones, incluidas dos precuelas igual de buenas, “1883”, con Sam Elliot, y “1923”, con Harrison Ford y Helen Mirren, y dos secuelas recientes: “Marshals” y “Rancho Dutton”.
“Marshals” es una correcta, entretenida y nada profunda serie de policías buenos, protagonizada por uno de los hijos del personaje de Costner, Luke Grimes en la vida real, convertido en agente de la ley a la caída del imperio paterno. Más recomendable es “Rancho Dutton”, mucho más cercana a la serie original en su tenebra, su violencia y su agudeza en los diálogos.
Las figuras centrales son los que probablemente resulten los personajes más atractivos de “Yellowstone”: Beth, la diabólica y seductora hija de la familia, y Rip, su pareja, uno de los individuos más rudos y convincentes de la historia de la televisión. Obligados a empezar de cero ya no en Montana, sino en Texas, ofrecen, por lo menos, una dosis potente de metadona a los yonquis de “Yellowstone”.
Ahí está todo: muy buenos secundarios (aparecen Annette Benning y Ed Harris), y otro coctel brillantemente balanceado de western con “noir”.
Si no han dado sus primeros pasos en el universo Dutton, sonrían: tienen para varios maratones de fin de semana. Qué envidia, francamente.
POR JULIO PATÁN
COLABORADOR
@JULIOPATAN09