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De cara a 2027, la presidenta Sheinbaum pidió renuncias inmediatas para frenar ventajas. El mensaje pega en estados donde buscan imponer sucesores
00:01 martes 13 enero, 2026
Colaboradores
Aunque faltan ocho meses para que inicie formalmente el proceso electoral 2027 —con la renovación de la Cámara de Diputados, 17 gubernaturas, decenas de alcaldías y 31 congresos locales—, Morena decidió adelantar el reloj.
Entre febrero y marzo próximos, el partido pretende definir los nombres de mujeres y hombres que impulsará como candidatos a los distintos cargos. Y cuando una maquinaria se acelera, también se multiplican los abusos.
Por eso el mensaje de la presidenta Claudia Sheinbaum, en su gira de fin de semana por Acapulco, tuvo doble efecto: fue campanazo de salida y, al mismo tiempo, jalón de orejas.
La mandataria pidió que quienes ocupen un puesto en el gobierno y aspiren a ser candidatas o candidatos renuncien ya. No por romanticismo democrático, sino para evitar la confusión entre gobierno y partido, respetar principios y cerrar la llave al uso de cargos, recursos y plataformas para tomar ventaja.
Sheinbaum se puso como ejemplo: recordó que al asumir como Presidenta pidió licencia como militante para no mezclar responsabilidades de gobierno con tareas partidistas. El problema es que esa línea, en varios estados, ya está subrayada con marcador grueso.
El mensaje llama la atención, primero, porque lo pronunció en Guerrero, donde la contienda por la gubernatura se volvió un campo de batalla entre la “dinastía” Salgado (Félix Salgado y su hija, la gobernadora Evelyn Salgado) y la alcaldesa de Acapulco, Abelina López.
Y segundo, porque en entidades con elección hay “caballos desbocados”: gobernadores que buscan imponer alfiles y funcionarios que operan como si el erario fuera caja chica de precampaña.
Ejemplos sobran: San Luis Potosí con Ricardo Gallardo; Zacatecas con David Monreal; Michoacán con Alfredo Ramírez; y el propio Guerrero, donde los Salgado hacen de las suyas para no perder la plaza.
Lo que muchos mandatarios se resisten a aceptar es que desde Palacio Nacional salió la instrucción para impedir que sean ellos quienes dicten la sucesión.
La misión de la presidenta de Morena, Luisa María Alcalde, es impulsar una renovación de cuadros: promover perfiles que respondan a los intereses del Zócalo y no necesariamente a los de Palenque. Porque, aunque se juren del mismo proyecto, hay matices, fracturas y diferencias.
Morena dice que ahora sí designará a quienes ganen las encuestas y evitará repetir errores. Pero la verdadera prueba no será el discurso: será si la orden de renunciar se cumple, si se frena la promoción con recursos públicos y si 2027 se define por competitividad… o por el viejo deporte de siempre: el dedazo disfrazado de democracia.
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EN EL PODER JUDICIAL también se sienten las patadas por debajo de la mesa. Por ejemplo, cada vez son más evidentes —y públicas en sesiones de la Corte— las diferencias entre las ministras Lenia Batres y Yasmín Esquivel.
La disputa es por ver quién logra mayor control e influencia sobre sus colegas, las decisiones del pleno y la vida interna del máximo órgano.
Esos mismos jaloneos alcanzaron al Órgano de Administración Judicial, donde su presidente, Néstor Vargas, inició una limpia de todo lo que huela a Arturo Zaldívar.
Por eso, la magistrada Lorena Josefina Pérez Romo renunció a cuatro meses de asumir en el OAJ.
El pleno de la Corte aceptó su salida en sesión privada el 6 de enero. Antes hubo una discusión a gritos entre Pérez Romo y Vargas por presunta asignación irregular de contratos.
En tribunales se sabe que ella era cercana a Zaldívar y se fue con todo y su equipo. Pero no todo quedará ahí. Anticipan que la limpia seguirá, guiada por Vargas, uno de los principales operadores de la presidenta Sheinbaum dentro del Poder Judicial de la Federación.
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Y como dice el filósofo… Nomeacuerdo: “Más que sentencias, en el Poder Judicial reparten control”.
POR ALFREDO GONZÁLEZ CASTRO
ALFREDO.GONZALEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM
@ALFREDOLEZ