Vínculo copiado
#ESNOTICIA
#ESNOTICIA
Ciertamente los primeros pasos parecen propicios: el Representante Presidencial para Comercio Internacional (USTR), Jameson Greer, es en principio
00:10 domingo 11 enero, 2026
Colaboradores
WASHINGTON - Aunque los prolegómenos son una forma de negociación, el verdadero período de estira y afloja del Tratado comercial México-Estados Unidos-Canadá (T-MEC) comienza ahora y, durante los próximos seis meses, será algo más y un poco menos que un campo de batalla política. El juego de propuestas, contrapropuestas, presiones y renuencias se desplegará esos seis meses hasta la reunión que defina el futuro del T-MEC el próximo julio. La batalla, sin embargo, se librará en Washington. Es en la capital estadounidense donde se definirá si el T-MEC es reformado o renegociado para de hecho transformarse en dos acuerdos bilaterales, como se afirma que es el deseo del presidente Donald Trump. Para bien o para mal, la renovación del T-MEC depende de la buena voluntad del gobierno estadounidense, y en especial del presidente Trump, que se queja de que los acuerdos comerciales son "injustos" para Estados Unidos y amenazó, aunque cumplió de forma limitada, con la imposición de aranceles. Ciertamente los primeros pasos parecen propicios: el Representante Presidencial para Comercio Internacional (USTR), Jameson Greer, es en principio partidario de renovar el convenio como está. Pero a final de cuentas, lo que prevalecerá será la opinión del presidente Trump, y el problema del gobierno mexicano será mantener una buena relación con el voluble mandatario. El propio Greer apuntó que el T-MEC ha sido bueno, pero no un éxito absoluto, aunque sí con amplias posibilidades de mejora.
Hay además puntos de potenciales desacuerdos que el gobierno mexicano deberá abordar, de las protecciones legales a inversores externos -con énfasis en energía- al contenido no regional en productos hechos en cualquiera de los tres países, pero específicamente México. Ciertamente, no hay duda de los beneficios que acarrea el T-MEC, o el comercio entre sus partes, pero desde su primera campaña electoral, Trump y algunos de sus aliados presentaron al acuerdo norteamericano como prototípico de los problemas provocados por el libre comercio. Trump propuso, y logró, la renegociación del Tratado Norteamericano de Libre Comercio (TLCAN) que se transformó en el T-MEC, al que en su momento, en 2017, definió como el mejor acuerdo comercial del mundo. Pero desde su inicio, el segundo gobierno Trump aprovechó la revisión/renegociación del T-MEC y el interés de sus socios comerciales para adelantar demandas, lo mismo sobre temas de seguridad que de problemas reales o percibidos sobre obstáculos internos al cumplimiento del convenio. En el caso de México, han sido temas como el problema del suministro de agua en la frontera común, las desventajas para empresarios estadounidenses que invirtieron en la industria energética de México o incluso la desconfianza en la imparcialidad de autoridades judiciales. En ese marco, la estrategia del gobierno mexicano o parece de evitar choques que afecten el clima de negociación, pero al mismo tiempo evitar ceder en temas que le interesan por razones políticas internas. POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS COLABORADOR JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM @CARRENOJOSE