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El técnico advierte que dice lo que piensa y eso no les gusta a muchos, pero que, a pesar de todo, siente que es un hombre moderado.
13:00 jueves 22 enero, 2026
Deporte Nacional e Internacional
Efraín Juárez es un hombre contundente cuando habla. Para él no hay medias tintas pues dice que siempre fue así, lo mismo cuando era jugador que cuando es entrenador, vestido de futbolista o de civil. El punto con Efraín Juárez, es que, aunque surgido de La Cantera de Pumas, cien por ciento identificado con la institución y un hombre por entero entregado al club, no terminar por convencer a la afición, que es uno de los requisitos para trabajar en paz un proyecto futbolístico con los universitarios. Juárez divide opiniones. La mitad lo acepta y tolera y la otra mitad, después de los resultados tan poco alentadores, lo tiene en la casilla de la zozobra. De 30 partidos dirigidos ha ganado 9, perdido 11 y empatado en 10 de ellos. En el primer torneo metió al equipo a cuartos de final, pero en el segundo cuando confeccionó el plantel, no pasó del play-in. Soy un tipo que me encanta decir lo que pienso. Eso puede agradar y muchas veces no puede agradar. Pero con eso puedo llegar a casa con mi hijo, mirarlo a los ojos y decirle: ‘Tu papá sigue siendo el mismo’”. Sabe que su equipo tiene muchas cosas por corregir, que a veces es contundente en ataque y vulnerable en defensa y viceversa, sin que haya podido encontrar el equilibrio. Pero más allá de eso, sus fuertes declaraciones en ruedas de prensa lo han puesto en el ojo de los críticos y de los aficionados más recalcitrantes. Juárez, piensa empero, que se ha mantenido ecuánime en todo este tiempo. Uno de los peores aspectos en la humanidad son los estereotipos. Puedo decir que en una de las cosas que más tengo es que soy moderado. Todo lo que hago es por amor y por pasión. A lo mejor tendría que ser un tipo más político y que no se mete en polémica". Mensaje a sus críticos en Colombia El problema actual siente Efraín Juárez no pasa por cuestiones de nacionalidad, es decir, le fue muy bien en Colombia y mal en México, en su propio país. "toda mi vida he pasado más tiempo fuera de México que en mi país y sé lo difícil que es ser extranjero. Te catalogan y califican diferente". Bajo esta premisa, recuerda el trabajo que hizo con el Atlético Nacional en Colombia para ser campeón en cuatro meses y que no ha vuelto a ser lo mismo desde que se fue. "Uno como entrenador tiene que darle las herramientas al jugador para que responda en la cancha. En Colombia decían que el equipo jugaba solo porque era el de mejores futbolistas, y en dos torneos desde que me fui han pasado dos directores, entonces no quiere decir que yo fui en mago para ganar, sino que en el futbol hay muchas circunstancias". FUENTE EXCÉLSIOR