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Ciertamente, hay cuestiones presupuestales, derivadas en parte de políticas más diseñadas para crear clientela que para generar empleos
00:01 jueves 22 enero, 2026
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El mundo se sacude, pero México parece frenado en su acción por las limitaciones que impone a sus instrumentos de política exterior. Y eso incluye las consideraciones de la relación con Estados Unidos, su más importante socio comercial, pero también su principal problema de política exterior. Ciertamente, hay cuestiones presupuestales, derivadas en parte de políticas más diseñadas para crear clientela que para generar empleos. La designación de embajadores y cónsules con una preparación relativa sigue a su ritmo acorde con las necesidades internas, no con las externas. A ese nivel, una embajada es casi un premio, aunque algunos las ven como exilios dorados o retiro político. En el pasado reciente fueron un premio a la lealtad, a la amistad o, según algunos, una conveniente carta de canje por ayudas prestadas. Y los interlocutores lo saben. Doña Josefa González Blanco Ortiz Mena, Da. Blanca Jiménez Cisneros, Romeo Ruiz Armento, Francisco Quiroga, Carlos Manuel Joaquin. Quirino Ordaz, Genaro Lozano, Jesús Seade, Da. Patricia Ruiz Anchondo, Armando Villegas, Ricardo Cantú, Da. Claudia Pavlovich, Guillermo Zamora, la lista es larga y habría que incluir algunos consulados... Entre estos diplomáticos por nombramiento históricamente ha habido de todo. Buenos, malos, regulares. Es un experimento que se renueva constantemente. Y sí, los ha habido muy capaces, y que lamentan el poco impacto de sus recomendaciones, pero también indiferentes y más preocupados por sus asuntos personales que por su representación. Y ahora vienen más, con el nuevo embajador en Gran Bretaña, el exprocurador Alejandro Gertz Manero, en lugar de González Blanco; algunos hablan de Adán Augusto López en París, en lugar de Jiménez Cisneros, aunque también se citan Brasilia y Pretoria. Hay casos que, por importancia y conveniencia política, son reservados para nombramiento por el presidente de la república, como la embajada de México en Washington. Pero también hay cuestiones en torno a la situación del embajador Esteban Moctezuma Barragán. La relación bilateral es considerada como "interméstica", donde los sucesos internacionales –en el caso mexicano, lo que pase en EU– tienen un impacto directo en lo doméstico, como la cuestión migratoria. Y al revés también, aunque el efecto sea comparativamente menor. El hecho es que México es el país que debiera tener mejor idea del rejuego en EU, si no por gusto, sí por defensa propia. Y en el papel tiene los recursos, significados por una formidable red consular. Pero parece que las acciones del vecino nos sorprenden continuamente. La dependencia de México del comercio con EU otorga a su mandatario una importante ventaja, y coloca a la presidenta Claudia Sheinbaum en situación de desventaja al negociar. Pero también es cierto que hace mucho que no se veía un ejercicio de la fuerza como el que hoy plantean Trump y su régimen, y que ni siquiera sus opositores domésticos parecen capaces de frenar esa agenda. POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS COLABORADOR JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM @CARRENOJOSE