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Aunque muchas de estas enfermedades no suelen ser graves, sí afectan la calidad de vida
17:57 jueves 8 enero, 2026
Mundo
Con el inicio de un nuevo año es común que ciertas enfermedades repunten durante los primeros meses, especialmente entre enero y febrero. El frío, la convivencia en espacios cerrados, el cansancio acumulado y los cambios bruscos de clima crean un escenario perfecto para que algunos padecimientos se vuelvan más frecuentes.
Aunque muchas de estas enfermedades no suelen ser graves, sí afectan la calidad de vida y, en algunos casos, saturan servicios médicos.
Infecciones respiratorias: las más comunes
Las enfermedades respiratorias encabezan la lista cada inicio de año. Resfriado común, gripe e infecciones de vías respiratorias altas aumentan debido a las bajas temperaturas y al mayor tiempo que pasamos en lugares cerrados, mal ventilados y con alta concentración de personas.
Durante el invierno, las mucosas se resecan y el sistema respiratorio se vuelve más vulnerable. Además, después de las reuniones decembrinas, los virus encuentran un terreno fértil para propagarse rápidamente entre familias, oficinas y escuelas.
Influenza: un clásico de temporada
La influenza estacional suele alcanzar su punto más alto entre enero y febrero. A diferencia del resfriado, puede provocar fiebre alta, dolor muscular intenso, fatiga extrema y complicaciones en adultos mayores, niños pequeños y personas con enfermedades crónicas.
Aunque existe vacuna, muchas personas la postergan o no la consideran prioritaria, lo que facilita su circulación al inicio del año. El cambio de clima y el regreso a actividades laborales y escolares también contribuyen a su repunte.
Enfermedades gastrointestinales
Después de las fiestas, no es raro ver un aumento en infecciones gastrointestinales. El consumo excesivo de alimentos, cambios en la dieta, comidas fuera de casa y, en algunos casos, alimentos mal conservados durante celebraciones favorecen problemas como gastroenteritis, diarrea y vómitos.
Además, el estrés y el desajuste en horarios de comida pueden afectar la salud digestiva, provocando malestares que se hacen más visibles en enero.
Alergias estacionales y respiratorias
Aunque muchas personas asocian las alergias con la primavera, algunas alergias respiratorias aumentan a inicios de año. El uso constante de calefacción, el polvo acumulado en interiores y la falta de ventilación pueden desencadenar rinitis, congestión nasal y estornudos persistentes.
Estos síntomas suelen confundirse con resfriados, pero tienen un origen distinto y requieren otro tipo de manejo.
Problemas de salud mental
Enero también es un mes sensible para la salud emocional. El llamado “bajón de inicio de año” se relaciona con cansancio acumulado, presión económica tras las fiestas, metas poco realistas y el regreso a la rutina.
La ansiedad, el estrés y episodios depresivos leves tienden a hacerse más visibles en este periodo. Aunque no siempre se reconocen como enfermedades, impactan de forma real en el bienestar y la salud general.
¿Se pueden prevenir?
En muchos casos, sí. Mantener una buena higiene, ventilar espacios cerrados, alimentarse de forma equilibrada, dormir lo suficiente y no ignorar síntomas persistentes son medidas clave. También ayuda retomar rutinas de cuidado personal tras el exceso de las fiestas. El repunte de enfermedades al comienzo del año no es casualidad.
Es el resultado de cambios de clima, hábitos y emociones que se acumulan en pocas semanas. Escuchar al cuerpo, bajar el ritmo cuando es necesario y priorizar la salud puede marcar la diferencia entre empezar el año con malestar o con equilibrio.
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Con información de Excélsior