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¿Cómo explicar entonces que el secretario de Educación, Mario Delgado, pueda ofrecer un puesto diplomático a un funcionario menor, Marx Arriaga
00:10 sábado 21 febrero, 2026
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Una creciente ola de críticas contra la aparente flexibilidad de la Secretaría de Relaciones Exteriores y sus concesiones al aparato político del país pone de relieve en realidad que la política exterior de México y sus instituciones se manejan a conveniencia de Palacio Nacional y sus rejuegos políticos. No se trata de defender a Juan Ramón de La Fuente, el secretario de Relaciones Exteriores cuestionado, aunque al parecer no puso suficiente resistencia a nombramientos que, de tan caprichosos, parecen absurdos.
Lo cierto es que algunos de esos nombramientos lo anteceden, otros han sido durante este año y meses de su mandato, en condiciones que parecen totalmente fuera de lugar respecto a reglamentos y aún de políticas. ¿Cómo explicar entonces que el secretario de Educación, Mario Delgado, pueda ofrecer un puesto diplomático a un funcionario menor, Marx Arriaga, para irse sin hacer ruido? ¿Cómo aceptar que el exfiscal general de la República, Alejandro Gertz Manero, sea designado embajador en Gran Bretaña para suavizar su forzado relevo? No es novedad. Se pueden recordar ejemplos desde los años 30, algunos afortunados y hasta formidables; otros, quizá demasiados, todo lo contrario.
Pero todo servicio exterior donde haya manejos políticos enfrenta ese tipo de problemas, y el mexicano, ninguneado y mal pagado, no ha sido la excepción. La 4T ha abusado de su poder y ha sido más abierta, o más burda, que sus predecesores para usar los puestos diplomáticos y consulares como premio a exgobernadores que le abrieron la puerta o pactaron con ella, a exfuncionarios cuestionables, a amigos o correligionarios del presidente, bajo el entendimiento, por supuesto, de que la política exterior se hace desde Palacio Nacional.
Nada nuevo bajo el sol. Pero ahora tenemos una colección de embajadores y cónsules con imágenes negativas y en algunos casos muy visibles, al grado que puede decirse que la imagen de la diplomacia mexicana deberá ser restaurada a ojos de los mexicanos. El problema es interno. Como diría Ignacia la Güera Rodríguez, prevalece la idea de que "fuera de México todo es Cuautitlán". De La Fuente no es necesariamente culpable único de la situación del servicio exterior, pero es el responsable actual.
Es algo que comparte tranquilamente con Marcelo Ebrard, ahora secretario de Economía, que también aceptó una serie de nombramientos cuestionables. Todos los que han pasado por ese despacho.
Pero de lo que sí podría ser acusado es de no haberse opuesto públicamente a designaciones de las que el Senado de la República fue cómplice también: desde Héctor Vasconcelos, que presidió la Comisión de Relaciones Exteriores el gobierno pasado, hasta José Murat, que la encabeza hoy. Cierto. Hay rayos de esperanza por algunos relevos y nombramientos. Pero no compensan el peso negativo de otras designaciones.
POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS
COLABORADOR
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM
@CARRENOJOSE