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El secretario de Gobernación de AMLO es un lastre para la 4T. Una carga
00:10 lunes 9 febrero, 2026
Colaboradores
¿De qué tamaño es el cinismo de Adán Augusto López Hernández, que sus cercanos disfrazan su caída de salto? El hombre de los escándalos está metido hasta el cuello en un sinfín de casos de corrupción que lo rodean. Vive envuelto en señalamientos y acusaciones de vínculos criminales, corrupción y enriquecimiento ilícito. Por eso no se fue, lo fueron; no se cayó, lo tiraron de la coordinación de Morena en el Senado. Aunque él diga lo contrario. Era insostenible. Tras su remoción como coordinador, hay una operación de los suyos que tratan de lavarle la cara. Pero no alcanza. Está apestado de la vida pública, aunque sus cercanos venden un futuro promisorio en torno a él. “Buscará construir su candidatura presidencial en 2030”, dicen algunos extraviados. Otros afirman que irá a respaldar al no más presentable Andy López Beltrán en sus aspiraciones electorales para 2027. El secretario de Gobernación de AMLO es un lastre para la 4T. Una carga. No solo es la relación innegable con Hernán Bermudez Requena, el del grupo criminal La Barredora, a quien hizo su secretario de Seguridad en Tabasco. Ambos son indivisibles. Amigos hace más de 30 años, se conocen demasiado bien. Tampoco son únicamente las inconsistencias en sus declaraciones patrimoniales: números que no cuadran, ingresos millonarios en tiempo récord, pago ínfimo de impuestos, actividades tan diversificadas como sospechosas (notario, político, asesor, consultor, ganadero, contratista, empresario inmobiliario…). Un ejemplo: entre 2023 y 2024 reconoció ingresos por 79 millones de pesos, combinando funciones públicas con servicios legales privados. También están más de 30 denuncias por corrupción y desvío de recursos cuando fue gobernador de Tabasco. Entre muchos escándalos, en aquellos años, benefició con 592 millones de pesos a compañías vinculadas con amigos y clientes de las notarías de su familia. Apapachó a los clientes que, además, eran de su círculo más íntimo. En sus notarías -y en la de su hermano- se crearon 13 empresas fantasma vinculadas con La Estafa Maestra y el desvío de 464 millones de pesos de Pemex. Por si fuera poco, convirtió sus notarías en fábrica de contratos millonarios: empresas constituidas ante él y sus allegados recibieron más de 11 mil millones de pesos en Pemex, Dos Bocas y otras dependencias. El senador ha sido vinculado, además, con el concesionario del recinto fiscal 289 de Tampico, Tamaulipas, donde se descargaron barcos con combustible de contrabando. Además, factureras y prestanombres ocultaron a los beneficiarios de contratos públicos en una red que surgió en Tabasco durante el gobierno de Adán Augusto López y se expandió por estados y dependencias federales con asignaciones que superan los 2 mil 360 millones de pesos. Y como cereza en el pastel, ya como coordinador en el Senado, manejó una bolsa discrecional, elevando la partida entre 2024 y 2025 hasta 11,000% para alcanzar los 894 millones de pesos. El secretario de Gobernación de AMLO, que tantas veces le dijo “hermano”, está enlodado. Su remoción como coordinador de Morena en el Senado tendría que ser apenas el principio de su fin. La justicia lo tiene en la mira. Los expedientes en su contra se abultan, no solo en México: también en EU. ¿Quién quiere estar cerca de Adán Augusto López hoy? ¿Qué representa sino descrédito, corrupción, enriquecimiento y vínculos inconfesables?